lunes, 22 de septiembre de 2014

Un café urgente.


"La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas"
Aristóteles.
Menudo sabio estaba hecho Aristóteles, ¿verdad? La amistad habita en dos almas, cuánta razón. En una amistad lo puedes llegar a compartir todo, tanto que cuando desaparece, no queda nada y tú estás más perdido que una brújula sin polos. 
Esta vez no, esta vez no es así, esta vez va a salir bien porque al fin he encontrado a alguien que me completa al 90% porque el otro diez lo dejamos para las improvisaciones y la imaginación. 
Ella es la pieza que falta en este rompecabezas que aún no hemos resuelto. Ella es la que duplica mis alegría y divide a la mitad mis angustias. 
Nadie sabe cuánto he aprendido de ella. Gracias a ella soy un poquito más optimista, gracias a ella he conseguido ver el lado bueno de las cosas, he aprendido a valorar un mero café en una tarde de lluvia. 
Una amiga que consigue que una tarde en la que lo veo todo oscuro vea algo de luz, por mínima que sea. Por eso la amistad es como la fluorescencia, quizás a simple vista no se aprecie, pero en la oscuridad es la luz que más brilla.  
Una amiga con la que ningún plan es ridículo sino la aventura más intrépida de nuestras vidas. 
Una amiga con la que la palabra "diva" se ha convertido en nuestra filosofía y con la que no hay que temer ser tú misma. Sabes que ella es la correcta cuando con un simple "hola" reconoce tu malestar. 
Cuando el cansancio te supera y el estrés ocupa tu cabeza, ella está ahí para darte una ración de charlas sin sentido sobre si un patito es mejor que un pollito, charlas que hacen que te olvides de tus problemas. 
Planes, planes y más planes. Somos jóvenes, dejadnos ser como somos, dejadnos soñar y planificar nuestro futuro. 
Entre cafés y donuts, entre listas y tickets descuento, entre selfies y fotos ridículas, entre risas y lágrimas, así es nuestra amistad. 
Una amiga que su sonrisa es el mejor regalo que te puede hacer porque esa sonrisa tan preciosa es de sus puntos fuertes, es de las contagiosas. 
Puede que lo más bonito que nos digamos es un "ramera" pero basta con decirnos eso para saber que nos queremos. Ella sin hermanos, yo con uno y con la necesidad de una hermana. Aquí estamos pensando qué sería de nuestras madres si nos tuvieran que aguantar todos los días como si de sus hijas biológicas se tratara. 
Entre amores imposibles, amores posibles y desenfrenados, amores posibles y farragosos, entre 80 gatos y una proposición de matrimonio para los 40 años; se mueve una amistad. Una amistad más sólida que cualquier relación amorosa. 
Siempre he dicho que un amigo es aquel que te dice las cosas tal y como son, no te las oculta, pero sabe cómo decírtelas para que abras los ojos y te des cuenta de la cruel realidad que se hace menos dura si estás con esa persona a la que llamas "amiga". 
Yo ya no creo en las mejores amigas, creo en las divas y en las mujeres de burdel. 
Un chupito por cada duda, que así seguro que nos olvidamos de todo. 
Un París para nosotras solas. 
Una caja de Donuts de colores, uno por cada café y un café por cada resaca y laguna. 
Un anillo por cada locura. 
Una sonrisa por cada momento y una lágrima también, ¿por qué no?
Un selfie por cada amor platónico. 
Y una canción por cada anécdota que compartimos. 
Un corazón para las dos, un corazón para nuestra amistad. 

B, te quiero.


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