Y aquí vuelvo a estar. Delante de un espacio en blanco que espera ser escrito con lágrimas, sangre y si hace falta, letras.
Cuesta creer el rumbo que están tomando las cosas. No sé. Siempre digo que no me gustaría conocer mi futuro pero siempre quiero que sea parecido a lo que me imagino. Y este presente incierto es muy diferente al futuro que yo me imaginaba en un tiempo pasado. Parece ilógico, eh.
Cuesta creer lo que puedes llegar a sorprenderte con una persona cuando la empiezas a conocer. Yo, más complejos que autoestima, reconozco que no siempre me muestro como soy. ¿Por qué? Por miedo al rechazo. Pensarás: "menuda falsa" Puede ser, pero por dentro sigo siendo la misma, no me engaño a mi misma. Claro que todo esto lo hago con las primeras impresiones, luego cuando me conoces, soy yo, la de siempre. A propósito, jodidas primeras impresiones, menudo asco las tengo.
Puedo parecer fría, como un bloque de hielo, pero todo es cuestión de darme calor para ver como soy realmente.
Me da miedo mostrar mis sentimientos y es algo de lo que me he eatado dando cuenta recientemente. Vivía en una mentira pensando que yo era expresiva cuando esa palabra se queda lejos de lo que soy realmente. Pero todo esto es causado por mi poca valentía a la hora de expresarme, me da miedo que la otra persona pueda saber lo que siento. Es extraño porque a veces quieres gritarle a los cuatro vientos para que se él mismo se entere de que significa mucho para tí pero por el contrario, la mayoría de las veces la cabeza te dice que te calles, que la puedes cagar y no haces caso a tu corazón que te abre las puertas de la expresividad.
Es muy frustrante si te digo la verdad. Aunque al fin y al cabo todo se resume en miedo.
martes, 5 de agosto de 2014
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario