martes, 5 de agosto de 2014

Un círculo vicioso.

¿Conoces esa sensación de impotencia? ¿Conoces esa sensación de querer decir tantas cosas qué no sabes exactamente qué quieres decir?
Un nudo en la garganta y en el estómago.
Han cambiado tantas cosas. Te da miedo. Mucho, demasiado. Quieres estallar. Quieres mandarlo todo a la mierda porque te niegas a seguir cargando con esta basura. No quieres. No puedes. 
¿Cuál es el problema?
Tú.
No tienes los suficientes cojones para mandarlo todo a la mierda y decirle todo lo que tienes en mente a todas esas personas. No tienes cojones de proponerte metas porque sabes que no las cumplirás. Pero les ves, ves a la gente que avanza y tú sigues en tu misma mierda.
Es un círculo vicioso muy simple o demasiado complicado.
Te ves en la misma situación, cambia el día pero la mierda sigue siendo la misma. Quieres cambiar, quieres mandarlo todo a tomar vientos. No puedes, no puedes porque eres una cobarde. Entonces te frustras contigo misma porque ves que vas a seguir en la misma situación, y luego te quejas de que sigues en las mismas. Normal. 
Quieres decirle que haces mucho que no te sentías así. Que hace mucho que no te ilusionabas, pero que tambien hace mucho que no te desilusionabas de esa manera. No pasa un día sin que te imagines cómo sería pasear por Madrid agarrada a su mano, cómo sería pasar una tarde con él, cómo sabrán sus besos. Pero él tiene otra, u otras. Quieres conocerle, quieres saber si es como te lo imaginas. Pero frenas. Te dices a ti misma: "para, deja de imaginarte situaciones imposibles." Frenas. Vuelves a la realidad. A la jodida realidad en la que te dan envidia todos aquellos que son queridos de la manera que a tí te gustaría que te quisiesen. 
El mundo se para. Estás sola, sola contigo misma, con tu peor enemiga. Te planteas la idea de que nunca nadie te querrá porque al fin y al cabo, ¿quién iba a querer a alguien como yo? Y susurras: "Nadie".
Nadie quiere a alguien con estos altibajos, con estas ilusiones, con estos sueños, con este cuerpo, con esta mente, nadie quiere a alguien que no se quiera (o eso dicen). Entonces rompes a llorar, nunca te vas a querer, hay días en los que te puedes aceptar, pero al día siguiente te levantas y sigues siendo la misma mierda. Nada ha cambiado. Días malos y días no tan malos. 
Voy a empezar a concretar porque soy cobarde. 
Mi mejor amiga, o bueno, la que era mi mejor amiga, ahora una desconocida. La echo de menos, sí. Pero seguro que ella ni se plantea esta situación. No la culpo. No soy lo suficientemente buena como para que me echen de menos. La envidio, mucho, demasiado. Ella tiene lo que hemos estado buscando las dos durante estos últimos años. La envidio. Quisieras decirle todo, TODO. Cómo te sientes, qué es lo que ha pasado. Pero, ¿para qué? Ni a ella ni le importa. A nadie le importa los pensamientos de una chica con más complejos que autoestima. Es lógico. 
Ya son varios días sin dormir. ¿Por qué? Porque tienes la mente en blanco, ni sientes ni padeces, simplemente no duermes. 
Veamos como se presenta esta noche. 

1 comentario:

  1. A mi realmente no me importan los pensamientos de una chica con más complejos que autoestima, a mi me importan los pensamientos de esta chica con más complejos que autoestima! porque la conozco, he podido disfrutar de ella, se lo que vale  y le daría toda mi autoestima si eso fuera la solución perfecta, pero no lo es. Sé, sabes y sabemos que la vida es un camino que  tiene sus altos y sus bajos y que muchas veces pensamos que nuestro camino no está bien proporcionado y que hay más jodidos bajos que otra cosa. Para mi el más feliz no es el que tiene el camino más fácil sino el que sabe ser fuerte constante y disfrutar de alguna manera de esa infernal cuesta,  muchas veces nosotros somos los que hacemos la cuesta más empinada de lo que es y lidiamos con una carga más grande de la que debemos. Dejando de lado la metáfora del camino, nuestro día a día va a estar lleno de situaciones difíciles momentos más solitarios, momentos más tristes, en resumen lo que son malos momentos! Y eso nadie nos lo va a quitar, pero la solución no es evitarlos y pretender que no ocurran sino en estar preparados. Entender que sobrellevarlos está en nosotros mismos, en mantenernos luchando y resistiendo por eso que queremos, ser felices. Te animo a pasar página del pasado, a reaccionar de forma diferente, a ser más lista que la propia vida, a echarle cara y morro a la vida, a decirle esta vez no porque se como soy, y se lo que quiero y no es amargarme sino seguir adelante. Nadie tiene derecho ha quitarte ni un cachito de tu autoestima, no les dejes ganar, no se merecen ese premio. Porque todos tenemos muchas cosas buenas que dar y muchas cosas buenas que recibir. Porque la vida ni está hecha para contar calorías como dice el anuncio, ni para estar lamentándose por las esquinas, la vida es luchar por ser feliz. Porque la felicidad es un regalo que nos llega cuando sacamos y compartimos lo mejor de nosotros mismos. Es más fácil de lo que pensamos, solo vive disfruta y construye tu vida en base a lomás importante que eres tú y tú felicidad. Además no estamos solos, a veces no nos damos cuenta pero contamos con mucha gente que en mayor o menor grado dejan huella digamos que nos aportan esos ladrillos de felicidad que día a día nos ayudan a vivir, me refiero a vivir de verdad, como merecemos, como mereces. Como una buena canción dice "un día después de la tormenta cuando menos piensas sale el sol". Nunca es tarde.

    ResponderEliminar