Olvidémonos de todo y de todos.
Seamos nosotros mismos.
Vivamos lo que vivimos juntos.
Recordemos lo que hemos vivido juntos.
"Juntos". Nunca ha habido un juntos, nunca ha habido un nosotros.
No podemos recordar nada de lo que hemos vivido porque no hemos vivido nada.
¿La diferencia entre tú y yo?
Que yo sí pensaba que había un "juntos", un "nosotros", que para ti yo era "ella". La diferencia es que a pesar de todo, yo aún lo sigo queriendo. Sigo queriendo jugar a ese juego de idas y venidas en el que me metías, sigo queriendo compartir los días contigo y quizás, si tu almohada me lo permitiera, las noches.
No estoy preparada para dejar de correr por este sendero lleno de luces y sombras. No estoy preparada para reconocer que tú no estarás al final del camino, que tú no serás el que me abrace cuando llegue a la meta. Tropiezo con la misma piedra una y otra vez en este mismo sendero pero no quiero seguir sin tropezar una y otra vez porque tengo la certeza de que en una de esas caídas tú estarás ahí para agarrarme y volver a levantarme. No me doy cuenta de que esa certeza es totalmente falsa, es contradictorio, pero es así. No quiero aceptar que tú no me quieres, que no me valoras (o eso dicen), que no piensas en mí, que soy una mierda más para tí, un número más. No. No. No. No.
Estoy llena de heridas, cerradas y otras abiertas por los recuerdos y sentimientos. Tú eres esa bala que me ha dejado una herida que nunca cicatrizará porque no quiero que cicatrices. Quiero que seas tú el que me obligue a dejarla abierta porque merece la pena que se quede así.
Quiero que seas tú el que me escriba cada mañana para desearme suerte en mis prácticas, quiero que seas tú el que sienta interés por las historias que te cuento, que seas tú el que me abrace ahora que comienza el frío, quiero que seas tú el que se quede conmigo estudiando porque soy yo la que te da fuerzas para hacerlo, para seguir hacia adelante. Quiero que seas tú, tú y sólo tú, ninguno más.
Lo jodido es que no puedes obligar a nadie a que te quiera y creo que hay algo peor que las parejas rotas: que no exista esa pareja porque él no te quiere. No hay nada peor que querer y no ser querido. No hay nada peor que sentirte culpable de esa situación. No eres suficiente para él ni para nadie, algo hiciste mal que hizo que se alejara.
¿Veis? Intento justificar esta situación cuando la única razón quizás sea que él no te quiere, acéptalo de una puta vez.
NO
TE
QUIERE
Pero quieres escucharlo de sus labios, quieres que él te lo diga porque quizás con todo y con ello, tú no dejes de quererle.
No hay comentarios:
Publicar un comentario