sábado, 29 de marzo de 2014

"Como la inocencia de un niño"

Es cierto, crecemos y maduramos. 

La verdad, es que muchos piensan que no se puede volver a esa etapa de la infancia donde lo único que te preocupaba era coger la plastilina del color que querías o sentarte al lado de tu mejor amiga en el autobús del colegio. 
Pues he de decir, que no es imposible volver a es punto. Puedes volver cuando quieras.
Los términos de madurez e inmadurez los utilizamos muy a la ligera. ¿Qué es ser maduro? ¿Existe alguien que sea realmente maduro o inmaduro? No lo creo. Y otra vez, juzgamos sin saber.
Yo, personalmente, me considero maduramente inamdura. Sí, me lo acabo de inventar, ni siquiera sé si existe esa expresión. Quiero decir, que soy madura cuando lo considero que debo serlo, pero cada vez que soy feliz, me considero inmadura. No sé.
A mí, aun me gusta disfrutar de alguna película de Disney o de jugar con un globo.

Hay muchos momentos en nuestro día a día que no aprovechamos con total plenitud por el mero hecho de pensar en el "qué dirán". Sinceramente, te tiene que dar igual, porque disfrutando de las pequeñas cosas eres feliz, que te envidien por ello, que te envidien por querer disfrutar. 
A mí ya me da igual que se rían de mí por el hecho de que un globo o un trozo de chocolate me puede hacer más feliz que cualquier otra cosa. Al menos, les hago gracia y les hago feliz por un momento. 

Volvamos a ser niños en algún momento del día, merece la pena. 
"WE CAN FLY TO NEVER NEVERLAND"


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