jueves, 13 de febrero de 2014

Fantasía.

Había una vez, una princesa. Esta princesa era castaña de ojos marrones con una larga trenza que le llegaba a sus pequeños y blanquecinos pies. El pueblo la adoraba pero en especial tenían una obsesión y fanatismo con la sonrisa de la dama. Era una sonrisa blanca, que reccorría todo el frágil rostro de la chica y que rebosaba de esperanza y sueños. Tenía una mirada ilusionada que abría caminos a todos los lados del reino. 
Un día, el cielo se nubló y el pueblo se quedó vacío. La princesa, en un rincón de su gran castillo, lloraba para sí misma. A ella no le gustaba su sonrisa inspiradora ni sus ojos soñadores. Se sentía mal, sola. Entonces apareció de la nada un caballero alto, de ojos claros y piel tan blanca y frágil como el hielo en invierno. Tenía un aspecto extraño, unos vaqueros rajados y estropeados, un pequeño aro que le atravesaba el labio inferior y una de las miradas más directas y penetrantes que nadie había visto jamás. Cruzando el pueblo, el chico escuchaba miles de comentarios, de cotilleos que iban de un lado a otro y todos dirigidos a él.
Había venido.Salvaría a la princesa.
Llegó a las puertas del castillo, desde allí podía escuchar los sollozos de la triste princesa. Entonces, armado de valor, golpeó la puerta de tal manera que se abrió y abriendose paso, comenzó a correr como si su vida dependiera de ello. Llegó a la habitación de donde venían las peticiones de la dama. Al entrar, la vió. Su corazón se aceleró, la miró directamente a los ojos, y lentamente arrodillandose ante ella, sin pronunciar palabra, la abrazó y comenzó a cantar una melodía en su oído. Sorprendentemente, la princesa dejó de llorar. No había más lágrimas en sus ojos.
-Caballero- dijo la princesa mirando a los ojos del muchacho - ¿sería usted tan amable de develarme su nombre?

El chico, levantándose y extendiendo su mano para ayudar a que la chica le imitara respondió:
-Luke, Luke Hemmings, alteza.
Después de meses la princesa se enamoró loca, pérdida e irrevocablemente del muchacho. Su héroe, su salvador.

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